Historia de la ICM

ACERCA DE ICM


Historia
En 1968, un año antes de los disturbios de Stonewall en Nueva York, una serie de eventos en el sur de California resultaron ser el nacimiento de la primera iglesia cuyo principal ministerio era positivo a gays, lesbianas, bisexuales y personas transgéneros.

Aquellos eventos incluyeron relaciones fallidas, un intento de suicidio, una reconexión con Dios, una profecía inesperada y el nacimiento de un sueño. Juntos ellos guiaron el primer servicio de culto de ICM: una reunión de 12 personas en la sala del Rev. Troy Perry en Huntington Park, California el 6 de octubre, 1968… 

Adaptado del libro del Rev. Troy Perry “El Señor es mi Pastor y el sabe que soy gay”

Aquel primer servicio dominical de la iglesia finalmente llegó.

Yo estaba nervioso observando la puerta, preocupado a muerte. Había limpiado la sala, acomodado algunas sillas, usado la mesa de café como altar. Había tomado prestada una toga del ministerio congregacionalista al que había ayudado previamente. Él insistió que tenía que predicar con toga en el primer servicio. Yo había pedido prestadas algunas bandejas de unos amigos muy cercanos, Steve y su amante, Lynn. Estas fueron para la comunión. Acomodé todo y lo dejé en la cocina. Caminé nervioso alrededor en mi toga prestada y apreté la Biblia y hojee y acaricie las páginas. 

Entonces, la gente comenzó a reunirse.
  

Mi compañero de habitación y querido amigo Willie Smith les dejo entrar. Les saludo, y vio que se sentaran. Un amigo nuestro trajo a su hermano heterosexual con su novia. Otras personas llegaron. Muchos se habían enterado de esto (por invitación oral), pero finalmente, tres personas arribaron que habían leído el anuncio en la revista gay The Advocate.

Había 12 personas en la sala, yo salí, y les pedí que se pusieran de pie, y dije “Pongámonos en presencia de Dios en oración”. Unimos nuestras manos y oramos. Entonces dije, “cantemos algunos himnos”. Invite a todos a dar la vuelta al libro. Habíamos tomado prestados unos himnarios de la iglesia congregacionalista donde había sido predicador invitado la Pascua previa. Nadie sabía que esperar. Todos estaban tan asustados como yo. Ellos esperaron que les guiara en el canto y cantar. Así que lo hice. 

El siguiente domingo, fueron 14 en lugar de 12.
Me puse de pie, mire alrededor y dije: “Si tú amas al Señor esta mañana di ‘amén’” Ellos gritaron “amen”. Y así ha sido desde entonces.

El siguiente domingo tuvimos 16 me puse de pie y dije, “¡Bien, vean todo esto. Gracias Jesús, estamos en el movimiento!”

Pero, el cuarto domingo solo tuvimos nueve, y yo casi me morí. Lee, un amigo de mis años en el ejército, y ahora uno de los participantes regulares, dijo, “Aquella mañana, cuando tu miraste al grupo, y yo vi que aquello se hacia para atrás, yo podría decir que estabas molesto. Pero te paraste y predicaste, y predicaste con un gran sentido. Podría decirte que lo hiciste con mucho significado” 

Respondí, “Bien, ese era el sermón que Dios daba especialmente para mi” El siguiente domingo tuvimos 22 de asistencia.

Regresamos a la asistencia buena y, nunca hemos bajado desde entonces.

Entonces comenzamos ha organizar.
 
Decidimos sobre algunos estándares de procedimiento como uno sobre la comunión. Siempre sería una comunión abierta. Podemos establecer que siempre lo fue. Extenderíamos la invitación a todos para acercarse a la mesa del Señor. Nos prepararíamos personalmente por medio de un acto de confesión. Podríamos pedir la absolución y se concedería. Entonces podríamos participar en el acto de la cena en la mesa del Señor, tomando el pan y sumergiéndolo en el vino.

Utilizamos los libros de culto de las iglesias Episcopal, Presbiteriana y Luterana así como los de aquellos que los miembros de la congregación quisieran considerar. Experimentamos y nos adecuamos.

El nuestro era un trabajo de iglesia, activa y creciente. Sabíamos que el culto a Dios surge del corazón. Sentíamos que la diversidad y la libertad y la sinceridad real del culto nos traerían a todos a la unidad. Y así fue. 

Cuando finalmente obtuvimos nuestro estatuto, fue el de Fraternidad Universal de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana. En esa organización establecimos misiones y nuevas congregaciones, y un programa completo de acción social, económica y política.

Las personas salieron de las sombras, salieron del closet, salieron de medio mundo. Fueron demacrados a la Iglesia de la Comunidad Metropolitana.

El activismo del Rev. Perry ha tomado muchos caminos durante los pasados 37 años de su liderazgo en ICM, incluyendo posiciones en un buen número de juntas en organizaciones de gays, lesbianas, bisexuales y transgénero. Celebramos y recordamos nuestros primeros 36 años como Iglesia Cristiana… 
  • ICM fue fundada en octubre de 1968, un año antes de los Disturbios de Stonewall en 1968.
  • ICM ha sido vanguardista en los movimientos de derechos humanos y civiles y a puesto en la mesa de debate importantes temas como el racismo, sexismo, homofobia, discriminación por causa de la edad, y otras formas de opresión.
  • ICM tiene una membresía inclusive de más de 43,000 miembros y adherentes en 22 países.
  • Comenzando con un grupo de 12 personas en Los Ángeles en 1968, ICM ahora tiene casi 250 iglesias alrededor del mundo.
  • Las congregaciones de ICM tiene en conjunto un presupuesto operativo que excede  los $20 millones (US). Las Oficinas Centrales de ICM y los obispos y obispas regionales tienen en conjunto un presupuesto anual operativo de $3.2 millones (US).
  • Más del cincuenta por ciento (50.5%) de los clérigos de ICM son mujeres, y el mayor porcentaje que cualquier otra denominación cristiana.
  • Las iglesias y grupos de ICM están localizados en  Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Dinamarca, El Salvador, República Dominicana, Inglaterra, Francia, Alemania, Jamaica, México, Holanda, Nueva Zelanda,  Nicaragua, Nigeria, Filipinas, Puerto Rico, Rumania, Rusia, Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela.  
  • Las iglesias de ICM se encuentran en 48 estados de Estados Unidos. Tenemos miembros en cada estado.
  • ICM tiene un estatus de observadora en el Consejo Mundial de Iglesias, participa en el programa del Concilio Nacional de Iglesias – y tiene membresía completa en cuatro concilios estatales en USA:  California, Colorado, Hawaii, y Carolina del Norte, y en el Consejo Nacional de Iglesias de Dinamarca.
  • El VIH-sida ha afectado dramáticamente a las iglesias de ICM. Desde 1982, un estimado de 6,000 miembros de ICM han muerto a consecuencia del VIH o de enfermedades relacionadas, y la epidemia ha traído nuevos miembros que enfrentan preguntas de vida o muerte.  
  • Los(as) Clérigos(as) de ICM son educados en 20 seminarios de las principales denominaciones cristianas que aceptan estudiantes de ICM.
  • Un número creciente de hijos de lesbianas o padres gays son miembros actives en ICM, y muchas congregaciones ofrecen ministerios especializados para encontrar las necesidades espirituales de esos niños(as).
  • Los(as) Clérigos(as) de ICM bendicen parejas del mismo sexo con ceremonias de Matrimonio o Santa Unión. Los(as) clérigos(as) de ICM celebran más de 6,000 bodas anualmente de parejas del mismo sexo.
  • El fundador de ICM, el Reverendo Troy D. Perry, es un activista de derechos humanos reconocido internacionalmente y ha recibido honores  de muchas organizaciones de derechos humanos, incluyendo doctorados honorarios de Episcopal Divinity School, Samaritan College y Sierra University entre otros premios el de American Civil Liberties Union, the Human Rights Campaign, the Lazarus Project, y the Gay and Lesbian Press Association.  El Reverendo Perry asistió a la primera reunion de líderes gays y lesbianas durante la presidencia de Carter, fue el primer miembro de la Comisión de Relaciones Humanas de Los Ángeles abiertamente gay y fue nombrado como delegado a la Conferencia en la Casa Blanca contra Crímenes de Odio por el Presidente Bill Clinton.

(lista adaptada por la Iglesia de San Franciso, www.mccsf.org)

Estamos aquí, estamos orgullosos, estamos comprometidos.

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